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La reina de las nieves



Quienes conocéis el blog y lo seguís desde hace tiempo, sabréis que tenía la costumbre de felicitar el cambio de estación. Siempre he sido más de felicitar las estaciones porque me siento en contacto con la naturaleza; las fiestas también me gustan pero van fijadas por un calendario, en cambio las estaciones llegan sin que nadie se las pida, como un regalo de la naturaleza.

Ahora que he retomado el blog, he decidido, también, retomar el hábito de felicitar las nuevas estaciones, y por ello os regalo esta foto.
En realidad, la tomé en marzo del 2017, pero la composición parece invitar al invierno más que despedirlo. En todo caso, ahí está: la diosa de los bosques invernales, dando la bienvenida al transeúnte, extendiendo sus fríos y helados brazos para proporcionarnos la tan necesaria nieve; el hada helada, inclinada, agradecida ante tan extremo presente.

Junto a ella, doy las gracias por disfrutar de un bello invierno más. ¡Ojalá que nieve y llueva todo lo que no lo ha hecho durante los últimos años!

¡Feliz invierno a todas y a todos!




Despidamos al 2015 como se merece

Aunque ya está bien entrado el mes de enero, por circunstancias varias aún no he podido despedirme del año que nos ha dejado.

Comencé el 2015 en el Deltebre, rodeada de belleza, de agua, de aves y de maravillosas personas. Y lo acabaremos, ¿por qué no? en la Albufera de Anna, también rodeada de belleza, de agua, de aves y de otras personas igualmente maravillosas.
No son exactamente las últimas fotos que tomé, pero sí de las últimas, allá por el 27 de diciembre, y me pareció una bonita experiencia cerrar el ciclo fotográfico de este modo, igual que empezó.

Por eso no voy a incluir otras fotos de la excursión, que fue más allá de la Albufera y sus alrededores: me limitaré al agua y su belleza.

¡Espero que vuestro 2016 sea igual o mucho mejor que el 2015! Siempre hay que mirar bien alto, hacia arriba, con amor, voluntad y ganas de vivir, sólo se puede ir a mejor.




Salimos muy temprano aquél día, y las brumas matinales aún lo llenaban todo.



El Sol comenzaba a desperezarse, y sus primeros rayos rompían la monotonía neblinosa, ofreciendo un curioso paisaje de luces y sombras.


Casi parecía un bosque encantado.



Pronto llegamos a un punto clave, a un lugar que ya tenía muchas ganas de ver: la Albufera. El agua estaba mansa, limpia, se asemejaba a un espejo. 
De su superficie emanaba una fina y delicada bruma.


Parecía que de un  momento a otro, fuera a aparecer la Dama del Lago, con su larga cabellera, su hermosa sonrisa y su fino vestido de brocado de oro.



No apareció tal Dama, sino una bandada de patos y ocas.
Mucho mejor. No creo que se me de bien hablar con la realeza, soy mujer de a pie, soy mujer de la naturaleza... Apuesto a que me entiendo mejor con estas aves.
Y si no lo creéis, mirad qué foto más graciosa, con qué curiosidad nos observa el amigo emplumado.


Bordeamos el lago, que nos ofrecía un espectáculo matinal sin parangón.


¿No os parece mágico, idílico?
Dejaré de reflexionar, por el momento, y permitiré que disfrutéis del espectáculo.







Los patos comenzaban a aglutinarse. Están tan acostumbrados a que los alimenten, que no dudaron en acercarse al grupo. 
Yo iba únicamente armada con la cámara, así que por mi parte, nada pudieron comer. Mala suerte chicos, pero tranquilos, tendréis más oportunidades.



Es curioso ver cómo algo tan mundano como un grupo de patos comiendo se convierte en un espectáculo digno de la mayor admiración con las luces y el ambiente adecuados.




Aquí tenemos... el camino perfecto hacia la luz.
Si no hubiera hecho tanto frío, lo hubiera seguido.



Y hasta aquí la selección de fotos de despedida. Espero que las hayáis disfrutado y que guardéis en vuestros corazones los buenos recuerdos, como este, que os haya dado la vida hasta ahora.
Para el año que viene, más sonrisas, más buen rollo, más amor y más ganas de pasarlo bien.

¡En Nadacommunis os estaremos esperando!







Nadacommunis os desea un feliz invierno y unas felices fiestas.

Andaba el otro día cavilando sobre las blancas navidades. 
Claro, soy de Xàtiva. Aquí nieva, con suerte, una vez cada 25 años. ¿Cómo ofrecer una bonita estampa navideña para las gentes que siguen el blog?

A media mañana acabé en un túnel de lavado, dentro del coche, y entonces lo vi claro. ¡Si no es con nieve es con espuma, pero la felicitación será blanca!



Sé que no será ni de lejos la más bonita que veáis estas fiestas... pero puede que sea de las más originales. ¡Pero que no cunda el pánico! Pronto volveremos con más historias naturales.



Mientras tanto...
 
 


¡Felices fiestas!


Regalos cotidianos


Hoy no voy a relatar una historia maravillosa, ni voy a hablaros de un viaje a un lugar exótico, interesante o lejano.
Hoy os voy a hablar de los regalos que nos depara el día a día. Y es que, en medio del trajín, de las idas y venidas, del estrés y de todas estas cosas que nos encasqueta la vida rutinaria y moderna, a veces, un pequeño detalle te hace el día, te invita a sonreír y te hace relajarte y no preocuparte por tonterías.

Una de esas mañanas de ajetreo, preparando una salida de campo, mi regalo fue este: esta monada de gatito, que parece un peluche. El niño mimado del pueblo (uno de tantos), que tenía vía libre para subirse a las mesas y reclamar, a partes iguales, su ración de comida y de cariñitos. 
Ver no sólo esta preciosidad, sino la tranquilidad con la que la gente lo trataba (donde yo vivo probablemente lo hubieran ahuyentado a la primera de cambio) y los mimos que le prodigaban me hizo sonreír, y me relajé y disfruté de mi café mientras lo observaba atentamente.

Así que dedico esta entrada breve a los regalos cotidianos que, en cualquier rincón y en cualquier momento nos ofrece la vida. Sólo hace falta saberlos apreciar.



Nadacommunis os desea un feliz otoño


Una vez más, el inexorable paso del tiempo cierra unas puertas para abrir otras. Se acabó el verano, la época de las vacaciones para casi todos, del sol, de las mochilas al hombro y de los días interminables y largos. Y llegó... ¡El otoño!

Deseosa de renovación y de cambio, como el de las hojas que caen de los árboles para dejar paso a otras nuevas.
Deseosa de esas noches acogedoras al calor del hogar.
Deseosa de las ansiadas y necesarias lluvias, que parece que quieran emanciparse de estas tierras y no volver.
Deseosa de la maravillosa gastronomía de esta época; su miel con nueces, sus sopas calentitas, sus setas con sabor a tierra...
Deseosa de disfrutar de los colores de que nos ofrece la naturaleza.
Deseosa, en fin, de vivir otros cuatro meses de alegría, aprendizaje y monte.

¡Feliz otoño!



Nadacommunis os desea un feliz verano

Hace ya varios días de su entrada oficial, y bastantes más que vamos notando sus efectos... ¡Ya llegó el verano!

La época del año más deseada por muchos y que más odian quienes sufren los rigores del calor, ansiada por las personas que queremos viajar y que todos aprovechamos para darnos grandes y refrescantes chapuzones.

La entrada del verano me ha sorprendido gratamente en uno de los entornos que más amo, con una compañía excepcional y con un regalo en forma de preciosísimas mariposas. ¡Espero que sea una señal de las aventuras y las maravillas que me esperan próximamente!



Sin más dilación, os deseo a todas y a todos un feliz verano. ¡¡¡Disfrutadlo al máximo!!!

Nada Communis os desea una feliz primavera

¡Ha llegado la primavera! 
Los campos reverdecen, florecen muchas plantas, los días alargan, y para mejorarlo todo ¡¡¡está lloviendo!!! Nuestras tierras lo necesitaban tanto...

Una vez más, desde Nada Communis os queremos desear un feliz cambio de estación. ¡Feliz primavera!