Mostrando entradas con la etiqueta invierno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta invierno. Mostrar todas las entradas

La reina de las nieves



Quienes conocéis el blog y lo seguís desde hace tiempo, sabréis que tenía la costumbre de felicitar el cambio de estación. Siempre he sido más de felicitar las estaciones porque me siento en contacto con la naturaleza; las fiestas también me gustan pero van fijadas por un calendario, en cambio las estaciones llegan sin que nadie se las pida, como un regalo de la naturaleza.

Ahora que he retomado el blog, he decidido, también, retomar el hábito de felicitar las nuevas estaciones, y por ello os regalo esta foto.
En realidad, la tomé en marzo del 2017, pero la composición parece invitar al invierno más que despedirlo. En todo caso, ahí está: la diosa de los bosques invernales, dando la bienvenida al transeúnte, extendiendo sus fríos y helados brazos para proporcionarnos la tan necesaria nieve; el hada helada, inclinada, agradecida ante tan extremo presente.

Junto a ella, doy las gracias por disfrutar de un bello invierno más. ¡Ojalá que nieve y llueva todo lo que no lo ha hecho durante los últimos años!

¡Feliz invierno a todas y a todos!




Nadacommunis os desea un feliz invierno y unas felices fiestas.

Andaba el otro día cavilando sobre las blancas navidades. 
Claro, soy de Xàtiva. Aquí nieva, con suerte, una vez cada 25 años. ¿Cómo ofrecer una bonita estampa navideña para las gentes que siguen el blog?

A media mañana acabé en un túnel de lavado, dentro del coche, y entonces lo vi claro. ¡Si no es con nieve es con espuma, pero la felicitación será blanca!



Sé que no será ni de lejos la más bonita que veáis estas fiestas... pero puede que sea de las más originales. ¡Pero que no cunda el pánico! Pronto volveremos con más historias naturales.



Mientras tanto...
 
 


¡Felices fiestas!


Nada Communis os desea un feliz invierno y unas buenas fiestas


Ya hace unos días que entramos en la estación más fría, pero como contrapunto más acogedora del año.
Sacad los abrigos, los calcetines gruesos y los guantes... ¡y salid al monte! ¡Está precioso en esta época del año!



¡Felices fiestas a todos! Desde Nada Communis os deseamos un año lleno de viajes, de experiencias, de aprendizaje, de buenos momentos y de libertad. Nos vemos en el monte.

Murmullos en la nieve

Eran cuatro amigos. Caminaban temblorosos entre la nieve y el hielo. Sus pasos los habían llevado hacia la costa, buscando algo de calor. Pero incluso el mar estaba congelado.



Buscando, quizá, algo de leña, o quizá un cobijo entre los árboles, se alejaron de la playa y se adentraron en el bosque que la rodeaba



La mortecina luz del Sol apenas bastaba para iluminar su camino… y calentar su ánimo



Allí estaban ellos, uno detrás del otro, caminando, charlando, intentando olvidar el frío de cualquier forma.

De repente, en un camino secundario, algo se movió. La primera de la fila señaló el lugar y se desvió por aquél sendero. El resto, fue detrás.

Pronto advirtieron la presencia de unas pequeñas vallas de madera a ambos lados del camino.

También observaron unos movimientos rápidos, marrones y… ¿peludos? entre valla y valla.

- ¿Qué es eso?

Pronto, los movimientos fueron a más. Las ramas de los pinos más cercanos al camino comenzaron a bambolearse, como si algo o alguien saltase sobre ellas. Y después, se escuchó un sonido gutural, como de un pequeño animalillo enfadado.

Los nervios estaban a flor de piel: muertos de frío, asustados, y sin poder pedir ayuda porque no había nadie por allí y además desconocían el idioma local.

Cada vez se escuchaban más y más gritos y gruñidos, y las ramas se movían frenéticamente. A todos les dio un vuelco el corazón cuando una de las amigas chilló espantada:

- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

Y se quedaron estupefactos cuando terminó la frase con un:

- ¡Esa ardilla me está mirando mal!

Efectivamente: habían ido a parar a una especie de comuna de ardillas. Por lo visto pasaban juntas el invierno, y estaban acostumbradas a la presencia humana. No huían, se limitaban a observar.

Aquí tenéis algunas de las instantáneas que logré tomar tras el “susto” inicial

Algunas parecen simpáticas, trepando, husmeando, observando… Aunque hay alguna con pinta de estar cabreada.




¡Por fin llegó el invierno!

Ya hemos entrado de pleno en el invierno. Días fríos y cortos, aunque cada vez menos, vienen
a nuestro encuentro.

Cada época del año tiene sus cosas bellas: los campos floridos, las hojas de colores… El hielo.
Aquí tenéis unas instantáneas de un frío domingo en Banyeres de Mariola.




Es curioso que algo tan frío pueda despertar sentimientos tan cálidos


Porque incluso de los momentos más duros, más fríos y más crudos, se puede aprender algo
positivo. Y descubrir la belleza que entraña.



y por último no pude resistir la tentación de caminar por la hierba helada.