Sueños


Cuando tengas un sueño



Persíguelo. No dejes que nadie te aparte de tu camino



Probablemente sea difícil



Al principio, puede que no te entiendan



Y te veas forzado a huir



Puede que te sientas solo



Pero eso no importa. Porque cuando realmente sigues un sueño, no importa cuál, sólo que sea
TU sueño… tarde o temprano…

Los astros se pondrán de tu parte



Y alguien se dará cuenta de que, quizá, no es un sueño tan descabellado. Y te seguirá,
fervoroso, en aquello que tú emprendas



Que no te distraiga. Sigue luchando por tu sueño, solo o acompañado. En las buenas y en las
malas. Les parezca bien o no. Es tu destino.

Recuerda que, igual que tras la tempestad viene la calma



Cada camino lleva a un destino



Cuando llegues al final del tuyo, podrás, al fin, disfrutar de tu sueño.


Historia del mojón con vida propia


Íbamos un día un grupo de amigos por una carretera secundaria, de vuelta a casa. Habíamos
hecho una escapada de un par de días. Aquella mañana habíamos madrugado, habíamos
hecho una última ruta, y finalmente habíamos subido al coche. Hacía horas que estábamos en
camino, y nuestros estómagos comenzaban a rugir con fuerza.

Llegamos a un pantano, no excesivamente grande, y rodeado de campos de cultivo, que en
aquél momento estaban pelados y exhibían un brillante tono rojizo. La panorámica nos gustó,
así que decidimos parar a comer

Mientras descargaban la comida del maletero, yo me avancé en busca de un lugar cómodo y
más o menos llano, pues estábamos en una colina que descendía suavemente de la carretera
al pantano.

A mitad bajada, vi una cosa extraña: marrón, algo chafada y aplastando una planta reseca.
“¡Qué suerte tengo!” pensé, feliz “¡Por qué poco me he librado de pisar un mojón de vaca!”.

Pero, de pronto, advertí un ligero movimiento del supuesto mojón. Me sobresalté, y acto
seguido pensé que no estábamos en zona de vacas, y aunque lo estuviéramos, probablemente
no las dejarían pastar alegremente al lado de un pantano y tan cerca de los cultivos.

Otro movimiento. “Vale, no es un mojón de vaca, porque aquí no hay vacas. Y se mueve. Pero,
si se mueve, es que está vivo. ¿Qué clase de bicho tiene forma de mojón?”

Entonces me di cuenta de que el susodicho mojón comenzaba a desenroscarse y, poco a poco,
se dirigía hacia mí. Luego conseguí discernir unos ojos, que me miraban fijamente. Después,
vi una lengua siseante. Mi caca de vaca era en realidad una serpiente, que estaba enroscada
sobre sí misma, para soportar el frío, y que al parecer había molestado mi presencia. Debía
medir al menos metro y medio, sin exagerar

Conseguí acercarme y tomar un par de fotos antes de que mi reptiliana amiga, molesta, se
retirara en busca de un lugar más tranquilo.

Y nosotros, sólo por si acaso, fuimos a comer justo en la dirección contraria. No es conveniente
enfadar a las serpientes…


Voladores de cuatro alas


Nuestro mundo está repleto de criaturas fascinantes y sorprendentes, algunas de ellas llegan más allá de nuestra imaginación. Hoy, hablaremos de unas de las “máquinas voladoras” mejor diseñadas: las libélulas y los caballitos del diablo.
Son excelentes voladores y cazadores, que llevan habitando este planeta desde millones y millones de años, sin a penas modificar su forma.


En una de mis excursiones me encontré esta libélula. Parecía que le costase volar, por lo que deduje que acabaría de mudar. Así que allí estaba, en una ramita, esperando a que su exoesqueleto se endureciese y sus alas se volvieran resistentes antes de pasar a la acción. De vez en cuando, revoloteaba sobre el objetivo, amenazante, y volvía a su posición. Aquí están los resultados que obtuve.



En este otro caso, aquí están los caballitos del diablo. Son hermosísimos. Las fotos las realizó un buen amigo mío, en una excursión que hicimos por Bicorp, cerca del río.



El espíritu del bosque se rebela


Una vez más, han vuelto. Y están aquí. Con sus máquinas y su destrucción.

No saben que existo, no saben quién soy. Pero, ¡ay de mí si me descubren!

He escuchado los primeros rugidos. Han caído mis primeros hermanos. No sé si serán pinos.
No sé si serán encinas. No sé si serán alcornoques. Tampoco me importa.

Oigo a los pájaros chillando. Veo animalillos huyendo despavoridos. Y pienso ¡ya está bien! Nos
matáis, pero no os dais cuenta que nuestra muerte es también la vuestra.

Hoy correré más que nunca. Hoy seré yo quien ataque. Por mis hermanos. Por mis pequeños,
que acaban de nacer, y que dudo que puedan disfrutar de lo que un día fue un paraíso. Hoy,
levantaré mi cabeza al cielo y gritaré con todas mis fuerzas. ¡¡¡DEJADNOS VIVIR!!!

Porque si no acabáis con esto, nosotros acabaremos con vosotros. Es cuestión de
supervivencia, y aunque no lo creáis, tenéis las de perder.

Visión arbórea


Hoy, vamos a comprobar que hay cientos de formas de observar a nuestros amigos los
árboles. ¡Elige la tuya!

La clásica



La clásica, pero con un árbol deshojado



A contraluz



Nuevamente a contraluz, pero sin hojas



Sobre un río



O en la arena



Al amanecer

DSC03616

Casi de noche



Desde la base



Descorchados



En flor



Con escoba de bruja



Solos



O en grupo



Yo, la verdad, no me puedo decidir.

¿ Y tu ya has decidido?