Doñana, un viaje inesperado. Personas e historias que inspiran: La Cañada de los Pájaros

Si Doñana ya es de por si un lugar maravilloso, imagínate llegar a un lugar boyante de vida, fascinante, hermoso, donde querrías pasar el resto de tus días... Una vez hecho esto, retrocede en el tiempo y piensa que esto antes era un espacio híper-degradado. Esto es la Cañada de los Pájaros.

Fruto del esfuerzo y de los sueños de una pareja fuera de lo común, la Cañada de los Pájaros es un bucólico digno de visitar. Realmente cuesta creer que este jardín del edén otrora fuera un agujero... pero esta es la verdadera historia.

Ya el camino de llegada era una maravilla. Las cigüeñas volaban, comían, anidaban, en definitiva, campaban a sus anchas.



Me encantó ver una pequeña parte de su vida diaria. En esta época (fue a finales de febrero, pero de un febrero inusualmente cálido) las parejas volvían a sus nidos y los reconstruían.
Cada vez que una de las dos llevaba a casa un nuevo palo, madero o cualquier otro elemento de construcción, la otra comenzaba a crotorar, alegre. El ritual consistía en echar el cuello hacia atrás al tiempo que hacía sonar su pico. Luego, su pareja le respondía del mismo modo, y finalmente realizaban la acción al mismo tiempo.
¿Curioso, no?


Aquí tenemos unas imágenes de toda una bandada alimentándose en el suelo. Las secuencias de aterrizaje son especialmente hermosas.







Aquí, una pareja en su nido, después de haberse saludado como correspondía.



Nidos vistos desde abajo.


Cualquiera diría que un ave de color blanco y negro fácilmente podría destacar en un entorno natural. Es lo que cualquiera podría pensar a bote pronto...
Sin embargo, te reto a encontrar a las cigüeñas de estas fotos:



Entramos ya en la Cañada, donde nos recibieron con los brazos abiertos y nos contaron su historia.
Aparte de ser el lugar de residencia de un sinnúmero de aves, también cuidan algunas que hayan resultado heridas o dañadas, algunas otras especies de granja y, sobre todo, fochas cornudas y cercetas pardillas.
La focha es una de las aves más amenazadas de Europa. Y por lo que respecta a la cerceta, fue una de las anátidas más comunes de Doñana, pero debido a la destrucción de su hábitat en pocas décadas ha llegado a su casi extinción.


Su vida no es fácil. Muchas veces las ayudas se retrasan, los pagos no llegan, hay mucho trabajo y poco reconocimiento institucional. Es difícil irse de viaje, pues las aves no tienen vacaciones. ¿Y entonces? ¿Qué ganan?
Mientras nos lo contaban, este joco, una especie de gallina de Sudamérica, vino entre piídos y aleteos a cotillear. Sólo por ver el amor que profesaba a los humanos que la alimentaban, la respuesta venía sola:



Seguimos con nuestra visita. Entre la fauna que campaba a sus anchas a nuestro alrededor, pudimos ver ejemplares tan bellos como este macho de pavo real albino:



...y este brioso gallo.



En el centro de la Cañada hay una gran laguna, una de las principales atracciones para las aves. Quienes visitan el sitio pueden bordearlo por un accesible y sencillo camino.

A lo largo de dicho camino, nos siguió, durante largo tiempo, esta hermosa pareja de barnaclas o gansos de Hawái (Branta sandvicensis). 
Se trata de una especie que fue muy numerosa en su isla natal, y que en pocos años pasó de 25.000 individuos a sólo 34, debido a la introducción de especies ligadas al ser humano (cerdos, ratas, gatos). 
En la actualidad se recupera favorablemente, porque es fácil de reproducir en cautividad; aunque hay más ejemplares fuera de su hábitat natural que en él.

Observando las muestras de cariño que se prodigaban estos dos ejemplares, a lo largo de toda la senda y durante interminables minutos, no es de extrañar que su población se vaya recuperando tan bien.




Estos hermosos (intuyo) gansos cisne (Anser cygnoides) nos alegraban la vista.


¡Juraría que está posando!




Otra especie digna de admiración, las grullas.
Si nunca habéis tenido oportunidad de conocerlas, os animo a hacerlo. Su porte, su forma de volar y sobre todo, su canto, ¡son dignos de admirar!


Aquí, su retoño.




Parece que la adolescencia y sus estragos no son sólo cosa de humanos, ¿verdad?




Las barnaclas y su infinito amor todavía nos seguían.


En esta fotografía ya podemos observar la laguna. Justo delante, dos cigüeñas.


Justo al centro de la laguna, se erige este gigantesco eucaliptus. Si observamos la ingente cantidad de aves, nidos, niditos, posaderos y demás que alberga, podríamos decir que es el mayor hotel natural de la zona.


¡Hasta en las raíces hay nidos!



Ahora bien, las cañas tampoco se quedan atrás.


La calidad de esta fotografía no es muy buena (estaba lejos y había muy poca luz) pero de todos modos he querido compartirla. Se trata, nada más y nada menos, que de una focha cornuda (Fulica cristata).
Como ya hemos dicho antes, es una de las aves más amenazadas de Europa; ver una es casi una bendición.


Esos "cuernos" rojos que tiene en la cabeza son especialmente visibles durante la época de la reproducción. Es el principal rasgo distintivo entre esta focha y la común.

No os preocupéis por el anillo que lleva al cuello: no le dificulta para nada la vida.


Poco a poco iba cayendo el sol y todo se oscurecía, dejándonos este hermoso juego de luces:


Estas son las últimas aves que vimos en el agua antes de irnos...




Me despido con esta bella foto de una cigüeña, levantado el, probablemente, último vuelo del día.


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